Publicidad:
Terra
La Coctelera

si quieres que te diga, yo te cuento

Iba conduciendo yo por la carretera, siempre un poco asustado ante la posible eventualidad de cruzarme con una de esas patrullas de la benemérita. No había problema, nunca tuve nada que ocultar, pero la verdad es que sentir las miradas de odio del arma que habitualmente portan, un poco si que imponen, respeto, y acongojo; nunca tuve nada que ocultar, pero descubrir frente a mí seis patrulleras de la benemérita, de noche, con toda su fiesta de luces y aparataje varios, tales como cadenas con púas, pivotes, lamparitas, armas y demás, y rodeándolas incontables maromos de dos por dos, hombre, incomoda un poco, peor es lo que hay, y como no ocultas nada, pues eso, sigues estando acongojado ante el espectáculo rocambolesco que te transporta en el tiempo hacia otra época que desconozco; no tuve nada que ocultar, pero andaba yo con un poco de resquemor, cuando subiendo a casa de mis padres, con mi hermana, apareció de la nada uno de esos maromos dos por dos, portando su arma vayaserque... y una estupenda capucha negra que apenas descubría sus ojos, y con su tono de mesientoamenazadoyhablocomomedalaputagana... nos pidió detalles varios sobre qué es lo que hacíamos allí, a dónde ibamos, de dónde veníamos, a qué dedicábamos el tiempo libre... dije yo para mis adentros, (para mis afueras era casi mejor mantenerse calladito),-coño, yo sólo iba a mi casa, es que vivo aquí-pero mis manos y mis palabras a punto estuvieron de darle mi dni, mi carnet de conducir, la tarjeta de crédito y todo lo que habitara mi cartera y fuera de ella... Menos mal que no tenía nada que ocultar, aunque eso tampoco me relajó en demasía cuando vimos, que por supuesto, no era el único que había por allí, que eran unos muchos los que velaban por nuestra seguridad; no tuve nada que ocultar, pero hay que joderse... Ustedes saquen sus propias conclusiones... u no

Hoy, hasta los huevos, pero de buen rollo

Dadas las informaciones que últimamente rondan este mundo, me dispongo simplemente a escribir algunas líneas para probar que mi desacuerdo es total aún a día de hoy...
Siempre me he considerado una persona conformista, pero según van pasando los días delante de mis narices, me voy dando cuenta que no, que es todo una mentira que mi cabeza a ido montando alrededor de mi persona, joder, si soy un incorfomista de mierda.
Si es que es salir un día a la calle, y descubrir en qué pastiche de mundo nos ha plantado algún sergraciososupremoccidentalizado. Seguro que se está partiendo allá donde esté, hombre, y razones para hacerlo no le faltan realmente, vistas las hordas que ha soltado a nuestro libre albedrío por ahí. Eso, sí, hordas, pero con nuestras normas bien escritas, para que nuestras cabezas que tienen tanto que pensar en cosas más importantes como el monovolumen que voy a comprarme, o el polvo que podría echarme, (sin menospreciar un buen polvo), a esa o ese si llevara mi manovolumen en el momento justo; normas como decía, porque por supuesto, en nuestra ignorancia, carecemos del conocimiento para distinguir lo que tiene sentido común de lo que no lo tiene, no distinguimos el ser buena persona de lo que es ser un cabrón, pero un cabrón con ganas, por eso necesitamos estas normas, somos tan bobos, o señor, tú el más grande y el del gran descojono..., hala, ahí queda eso...

secretos 2006/03/30

Dos ventanas y tres secretos,
no verán la luz, sí el reflejo,
las palabras ocultas en los espejos,
dicen más que lo deseado,
tantas veces miramos sólo por antojo,
permanecemos como las piedras, quietos,
la verdad es la mochila del alma,
nos cuentan sencillamente todo,
esos secretos que traen calma.

Secretos para no herir al hermano,
reflejos de los que huir corriendo,
espejos rodeados de pequeños recuerdos,
deseados con sentimiento insano,
antojo por conocer la dirección del viento,
quietos, para no temerlo en vano,
alma en vilo, temerosa de todos,
todo me conduce al fatal momento,
calma, no quisiera verlos defraudados.

no llores más 2006/03/29

-No llores más, no temas niña, he llegado para proteger tus sueños, he llegado para defenderte de los fantasmas que atormentan tus ojos, no llores más pequeña...
Cubría su rostro tras dos pequeñas manos, sucias, cubiertas allí y allá de barro, cubiertas al igual que su cabello, que debía ser rubio, que deslucía enmarañado, de donde asomaban restos de ramas, zarzas, hojas, que atropelló en algún momento de lo que suponía fué una huida desesperada. El vestido, o lo que se intuía de él, asomaba desgarrado y cubierto de lodo, a cuadros rosas y blancos, de manga corta y falda hasta un poco más abajo de las rodillas, bordado con motivos florales, y atado a la cintura con un gran lazo rosa. Dejaba entrever una pálida piel, que se convulsionaba por los sollozos, pálida y triste. Los calcetines blancos, bajo unos zapatos negros de charol, apenas aparecían, arrodillaba como estaba.
Las convulsiones no cesaban, y se oían sus sollozos, interrumpidos de vez en cuando por los intentos de introducir un poco de aire en sus pulmones. En verdad se diría que huía del mismo diablo, tenía el aspecto de haber corrido durante la eternidad, para ir a parar a aquel descampado del viejo barrio, donde bajo la luz de la luna llena, los columpios, contenedores de basura, papeleras y demás trastos, se antojaban amenazantes sombras, sombras que podían albelgar peligros etéreos y no tan intangibles.
-¿Qué te sucede pequeña?, ¿te has perdido?, ¿acaso estabas huyendo de alguien?, no llores más, te lo ruego, he llegado, he venido para ayudarte...
-¿AYUDARME?-fué tal el grito, que mi corazón quedó por un instante paralizado; era extraño, la voz, era extraña, algo no terminaba de encajar.
-¿AYUDARME?-repitió.
En ese momento apartó sus delicadas manos de su rostro, y lo giró hacia mí... ¡Por todos los dioses!, ¿estaba contemplando el rostro de una anciana desdentada y mirada hueca que no paraba de carcajearse!

alimañas 2006/03/28

Cuesta desperezarse tras la agitación del sueño, las marañas en que se han convertido mis sábanas no permiten que me incorpore. En mi interior sólo hay plomo, gris y pesado, apenas oigo mi respiración, convertida en un leve murmullo, casi imperceptible. Quiero sujetarme la cabeza con ambas manos, pero parecen enlazadas con alambres invisibles, alambres que me mantienen así atado a mi pesar, enlazado a los recuerdos que permanecen en una pequeñita habitación, en el ático, tras la puerta por la que apenas entra un niño de nueve años, donde habitan el olvido y el recuerdo, donde se esconden las oscuridades del alma humana, donde la persona deja de serlo para convertirse en alimaña de la noche, de mirada esquiva y ojillos sedientos.
La hora de la alimaña llega sin previo aviso, la hora de la alimaña es la única amenaza de la que es inocuo tratar de huir, y es la amenaza de la cual intentamos escapar con más ahinco, precisamente porque sabemos que sigue viviendo en ese ático, y que nunca logramos deshacernos de su presencia, que nunca conseguimos alejarnos de su sombra. La alimaña nos arranca con garras de crueldad, toda esa bajeza que tanto nos cuesta olvidar, para mostrárnosla cruda, sin adornos, sin excusas, no con el fin de buscar nuestro arrepentimiento, no para arrodillarnos entre sollozos y pedir perdón, sino para darle de comer, para engordarla, porque conoce perfectamente la verdad, porque sabe que mostrándola cruda, toda esa bajeza, es así como recaemos en ella, en ese vórtice de despojos.
Cuesta desperezarse tras la agitación del sueño...

Portocristo y las cuevas de Hams 2006/03/25

El mundo subterráneo donde hadas, duendes, elefantes, ¿torreones?, creo que así los ví, bajo el cielo que anuncia un anochecer, que siempre anuncia un anochecer. Ejércitos de luciérnagas que tiñen de verde fantasmagórico, creando y jugando con las formas, multiformas, infraformas que sólo descibren lo que nuestra imaginación quiso dejar escapar en cada momento, tan cambiante, tan aleatoria... El miedo a lo desconocido era el único culpable de nuestra cobardía, aquella que no permitió volar más allá de nuestros sueños mortales, donde todo lo imaginado es cercano a nuestra realidad, donde los paisajes son surrealistas, coloristas, oscurantistas, pero son paisajes que nuestras mentes eran capaces de aceptar como tales.
Allá, sobre colinas de cera derretida, a lo lejos, asomaba la cara del demonio, blanca, como nieve, aparición entre sombras, dominando la escena, dominando su mundo, agresiva, mostrando su afilada dentadura, y sumamente enojada, se diría enojada por no poder ahogar la belleza dominante, donde un Cristo, apenas recién nacido, era capaz de hacerle frente en su pureza y amenazar su trono.
Las visiones habrían de sucederse una tras otra, las edades del hombre, las edades de la tierra misma acompañaban cada uno de mis pasos, nunca podrá ocurrírseme siquiera acercar mi mano a formaciones tan majestuosas, no sé apenas arrimar mi respiración a tantas historias, la tentación fué grande, y los deseos de rozar la eternidad con mis dedos, enormes, pero así mismo era también el vértigo que sentí ante la majestuosidad.
Empequeñecido como estaba, entre duendes, entre hadas, entre torreones, elefantes..., comencé el ascenso a la superficie, dejando atrás ese mar de lágrimas de cristal, puras como el agua llorada por las piedras, puras que quemaban, o así deberían hacerlo, era belleza esculpida minuto a minuto, milenio a milenio, con la paciencia y la calma que sólo la roca posee; era belleza trabajada por las manos de la naturaleza, con la delicadeza que sólo puede tener un ángel...

crystal palace

soledad 2006/03/22

Soledad no es sólo una situación de la que con tanto ahinco renegamos. Soledad es nombre de mujer, soledad es ese rincón tan buscado, soledad es el refugio, soledad es nuestra verdad, soledad es nuestra única compañera, soledad es el orgullo de hallarla, soledad es la autocompasión, soledad es dejar fluir los sentimientos hasta el corazón...
En soledad lloramos y reimos, en soledad rezamos y rogamos, en soledad creamos y destruimos, en soledad nuestra mente recorre lugares inhóspitos, en soledad amamos y odiamos...
Renegamos tantas veces de ella, no comprendemos su necesidad, y al final de nuestro camino, tras huir constantemente de esta soledad, llegado el momento, la tememos, como a nuestro peor enemigo, como al dolor más inhumano, cuando deberíamos haberla comprendido, y haber viajado con ella, cuando debimos aceptarla y adoptarla, acogerla y quererla...
Soledad es nombre de mujer...

optimista eta positibista 2006/03/18

Optimista eta positibista ez dira jarrera berdinak; ezta ere pertsona berdinak; ez zituzten desia berdinak; baina biok, pozik artzen zuten bizitza. Goizero alai sentitzen ziren, baina optimista, bere alaitasuna ikusten zuen toki guztietan; positibista bestaldetik, ikusten zuen edonun, edertasuna. Optimista gauzak ondo joango zirela esaten zuen, eta positibista ilusio eta gogo guztia jartzen zituen gauzak ondo joateko.

Optimista alde pasibo batean bizi zen, gauzak beti ederrak eta koloretsuak ikusiz; positibista horrela gertatu dadila, egunero bere indar positiboaz lekuak betetzen zituen. Pasibo edo aktibo konportatzea bizitzaren aurrean, hori zen beraien ezberdintasun bakarra, baina beraien izakerakin lotuta zegoen; mundua horrela behar zituen, baten ilusioa eta besten gogoak...